Un día como hoy, hace 84 años, iniciaba sus actividades, como establecimiento experimental, la escuela para sordos Próspero García. Desde sus inicios la escuela tuvo como objetivo prioritario la oralización del alumno sordo, por lo que, en aquel 1938 siguió los lineamientos dados por el Instituto Oral Modelo de la provincia de Buenos Aires. En la actualidad, la institución realiza una importante labor para concientizar sobre la importancia de la lengua de señas desde edad temprana y lleva adelante un importante acompañamiento a la familia de los alumnos en todas las situaciones que se presenten, según destacó la directora del establecimiento, Viviana Lucas, en una entrevista con LA GACETA.
“Gracias al trabajo conjunto que la escuela realiza con el Ministerio de Educación, hoy contamos con 11 cargos referentes de adultos sordos, que garantizan un ambiente lingüístico adecuado para nuestra propuesta educativa, que se enmarca en el enfoque intercultural bilingüe -destacó la directora-. También contamos con cuatro cargos de intérpretes de lengua de señas-español, lo que asegura la accesibilidad dentro y fuera del ámbito educativo”.
Una bandera
“Nuestra institución levanta la bandera del respeto por la lengua de señas y exhorta a aprenderla en todos los ámbitos para poder hablar de una verdadera inclusión”, subrayó Lucas.
“Si bien los niños sordos al momento en que se detecta su sordera son, en la mayoría de los casos, derivados a implantes cocleares y/o el uso de audífonos, no debe desconocerse ni negar a estos niños el acceso a su lengua natural, la lengua de señas. En general, se cree que si se adquiere y usa la lengua de señas, la persona hipoacúsica no usará su audición y mucho menos la oralidad, pero esto es un mito y solo denota el desconocimiento en esta temática y sus beneficios”, enfatizó la educadora.
La directora explicó que conforme fue pasando el tiempo, las dificultades para acceder a los conocimientos solo desde la lengua oral fueron generando múltiples controversias. Esto se sumó al ingreso de nuevos docentes que aportaban otras miradas sobre la educación de las personas sordas. Estos cambios también se registraban a nivel mundial y la comunidad sorda empezó a pedir que se revean los métodos de enseñanza y que se respete el derecho de los sordos a ser educados en su propia lengua. En nuestro caso, la lengua de señas argentina.
Así fue que en 2010 comenzó a gestarse el modelo de educación bilingüe para alumnos sordos. También contribuyó a esto el hecho de que ingresó a trabajar en la escuela el primer adulto sordo, Martín Blanco, que tuvo y aún tiene a cargo el área de lengua de señas. “Él mismo realizó capacitaciones a docentes y padres para el manejo y fluidez de la lengua natural de los alumnos”, contó Lucas.
Festejo
La escuela, que durante décadas ocupó diversos locales alquilados, adquirió su edificio propio en 2007, en Chacabuco y Alsina. Al lado del establecimiento, en la plaza del Ex Provincial, mañana a partir de las 9 se hará un evento para festejar el aniversario.
Se realizará una dramatización sobre el cambio de enfoque educativo que se fue dando; un referente contará un cuento en lengua de señas y hablarán autoridades educativas y un adulto sordo. Luego se habilitará una muestra de los talleres de la escuela.